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15-DIC-2014 | MORENA AFECTARá AL PRD

Versión completa del artículo publicado en El Universal


Es posible que un grupo de los votantes que regularmente votan por los partidos de izquierda se sume a MORENA en la elección de Diputados Federales del próximo año. Sin embargo, el reto de este nuevo partido será activar a otro segmento de votantes que sienten una fierte afinidad hacia su dirigente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). ¿De qué tamaño es este último segmento y qué impacto podría tener en el resultado de la elección de Diputados Federales de 2015?
En las elecciones concurrentes de Presidente y Diputados Federales es común que los candidatos presidenciales atraigan votos para los candidatos a diputados de su mismo partido. Este fenómeno se conoce como efecto de arrastre. El PRD alcanzó su votación más alta en las elecciones de Diputados Federales cuando AMLO fue su abanderado presidencial en 2006 y 2012 (29% y 27% respectivamente). El efecto de arrastre de AMLO es parte importante de su capital electoral que se debe a su persona y no necesariamente a la etiqueta partidista del PRD.
¿De qué tamaño fue el efecto de arrastre de AMLO? Una manera de medirlo es analizar la votación histórica del PRD en cada uno de los distritos electorales del país e intentar aislar el porcentaje de votos que AMLO aportó a los candidatos a Diputado de ese partido. Naturalmente, la votación del PRD depende de varios factores; sin embargo, los resultados de un modelo estadístico de regresión indican que unas pocas variables pueden describir con suficiente precisión la votación del PRD a nivel distrital. 
El primero de esos factores es una base regular de apoyo que persiste de una elección a otra, independientemente de si se trata de una elección presidencial o intermedia. Este elemento de largo plazo comúnmente se denomina “voto normal”. Por ejemplo, de acuerdo con los resultados del análisis, el voto normal del PRD en el distrito 2 de Guerrero es de aproximadamente 42%. En ese distrito, el PRD o su coalición obtuvieron entre 40% y 55% de los votos en las elecciones de Diputados Federales de 1994 a la fecha. En contraste, el voto normal del distrito 1 de Nuevo León es de tan sólo 2%.; ahí, el voto del PRD ha sido tradicionalmente inferior a 5%. El mapa de abajo ilustra el voto normal del PRD en los trescientos distritos del país. A nivel nacional, el voto normal del PRD se ubica en 16%.


La votación del PRD en un distrito puede ser mayor o menor al voto normal dependiendo de otros factores de corto plazo. Uno de ellos es que el gobernador del estado sea de extracción perredista. Por ejemplo, cuando el PRD estuvo al frente del gobierno de Tlaxcala, sus candidatos a Diputado obtuvieron en promedio casi 11 puntos porcentuales más que cuando otro partido gobernó el Estado. En el caso del DF, la Jefatura de Gobierno se ha traducido en casi 4 puntos porcentuales más de votación.

La candidatura presidencial de AMLO es el factor de corto plazo que más votos aportó al PRD. En promedio, su candidatura en 2006 y 2012 significó casi 9 puntos porcentuales de los votos a nivel nacional. El arrastre de AMLO es un fenómeno fundamentalmente estatal; es decir, fue muy parecido en los distritos de un mismo estado, pero fue distinto de un estado a otro. En el D.F., Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Puebla y Tlaxcala, su efecto representó entre 14% y 17% de los votos en promedio. También destaca el Estado de México, donde su efecto de arrastre fue de aproximadamente 12%, pero que en términos absolutos representó un número importante de votos debido al tamaño del padrón electoral de ese estado. La candidatura de AMLO tuvo poco impacto en estados como Michoacán, Sonora, Colima, Guanajuato y Sinaloa. La gráfica de abajo muestra el efecto de arrastre de AMLO a nivel estatal, y lo contrasta con el voto normal del PRD.


La candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas (1994 y 2000) no tuvo un efecto importante; sin embargo, su candidatura a la Jefatura de Gobierno del D.F. en 1997 sumó a los candidatos a Diputado de su partido casi 5% de los votos a nivel nacional.
La presencia de los candidatos de MORENA en la elección del próximo año podría reducir el número de curules de la izquierda en la Cámara de Diputados. Al fragmentarse el voto, la izquierda podría perder distritos donde ganaría si postulara a un mismo candidato. La izquierda mantendría aquellos distritos donde la fragmentación del voto es poca, o donde su nivel de apoyo es suficientemente grande como para que, incluso estando dividida, pudiera derrotar a su contendiente más cercano.
Los cálculos del voto normal del PRD y del arrastre de AMLO pueden servir para ilustrar esta situación. Imaginemos que el conjunto de ciudadanos que votaron por la coalición de la izquierda (Movimiento Progresista) en 2012 debido al efecto de arrastre de AMLO deciden ahora votar por un nuevo partido. Supongamos que ese nuevo partido es MORENA. ¿Qué impacto tendrá la fragmentación de la izquierda en el número de distritos que gana cada partido político?
El cuadro de abajo muestra los resultados de este escenario hipotético y los contrasta con el número de curules uninominales que cada partido o coalición ganó en realidad. Como se puede apreciar, MORENA no recibe los votos suficientes para ganar ningún distrito electoral. Sin embargo, la fragmentación provoca que la izquierda reduzca sus victorias distritales de 71 a sólo 40.


PARTIDO

OBSERVADO

HIPOTETICO

PAN

52

55

PRI + Compromiso por México

174

202

Movimiento Progresista

71

 40

MORENA*

 -

0

PVEM

3

3

PANAL

0

0


Uno de los aspectos más interesantes es que el PRI sería el principal beneficiado al pasar de 174 a 202 curules de mayoría: 28 de los 31 distritos que pierde la izquierda van a parar al PRI, y sólo 3 al PAN.

¿Por qué el PRI sería el principal beneficiario de las pérdidas de la izquierda? La respuesta radica en cómo estuvo conformada la competencia a nivel distrital. El PRI fue el principal contendiente de la izquierda en varios distritos que ganó la coalición Movimiento Progresista en 2012. Este patrón ha sido una recurrente la historia electoral de nuestro país. Así pues, es posible que la izquierda traslade algunas de sus potenciales victorias distritales al PRI en las elecciones del próximo año. Esto podría servirle al PRI para compensar las pérdidas de distritos que normalmente sufre el partido del Presidente en turno en las elecciones intermedias.



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