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  ENCUESTAS PúBLICAS
05-JUL-2012 | ANáLISIS DE ENCUESTA PRE-ELECTORAL

Comparativo con resultados oficiales


¿Qué pasó con las encuestas?

Jorge Buendía

 Los resultados del domingo no coincidieron con lo anticipado por las encuestas preelectorales. El descontento es justificado. En la encuesta que hicimos para El Universal la proyección fue EPN, 45%; AMLO, 27.9 JVM; 24.4; y GQT, 2.7. La proyección  fundamentalmente sobreestimó al PRI y subestimó a López Obrador, mucho más allá del margen de error para cada candidato. Aunque no puedo hablar por otras casas demoscópicas, sí puedo hablar por la mía. ¿Qué pasó?
    Para analizar el error total de una encuesta, hay que separar el error muestral del error no muestral.  Y la muestra utilizada en la encuesta preelectoral sí refleja los resultados de la elección presidencial. Con base en los resultados del PREP, la muestra utilizada da un resultado de 37.6-33.7-26.1. Si acaso, la muestra tiene un ligero sesgo hacia López Obrador, pero dentro del rango esperado. La muestra también estima correctamente a los partidos pequeños ( la información en que se basa este artículo  puede consultarse en www.buendiaylaredo.com).
    El error entonces tiene que estar en otro lado. Durante la campaña se habló mucho de la tasa de rechazo y del número de personas que no contestaban la pregunta electoral. En nuestra última encuesta pre-electoral no hay evidencia de que la sobreestimación de Peña se debe a quienes rechazaron la entrevista. De hecho, los reemplazos resultaron más pro-AMLO que los entrevistados seleccionados originalmente y que aceptaron la entrevista. El análisis del perfil de quienes no contestaron la pregunta de preferencia electoral tampoco muestra inclinación hacia uno u otro candidato, es decir, no hay evidencia de que la gente haya ocultado su preferencia.
    A diferencia de las encuestas preelectorales, las encuestas de salida realizadas este 1 de julio arrojaron resultados muy cercanos al resultado oficial. Las diferencias entre ambos tipos de encuesta pueden ilustrar  las limitaciones de las encuestas preelectorales y sus fuentes de error. En primer lugar, la encuesta de salida se entrevista a votantes, mientras que la encuesta preelectoral incluye a quienes tienen credencial de elector. Sin embargo, los modelos de votantes probables que evaluamos no son sustantivamente diferentes a la proyección que hicimos. De haberlos utilizado, la sobreestimación de Peña no habría cambiado.
La gran diferencia entre una encuesta de salida y una encuesta preelectoral es obviamente la temporalidad. La encuesta de salida mide lo que la gente acaba de hacer, por quién votó, mientras que el otro ejercicio mide la intención de voto, lo que la gente dice que hará. La interrogante es qué tanto pueden haber cambiado las preferencias en los 8 días posteriores a la realización de la última encuesta preelectoral.
A una semana de la elección, 19% de los votantes tenía dudas de por quién votar.   Estos late-deciders sin duda influyeron en el resultado de la elección. De acuerdo a la encuesta de salida de Reforma, la ventaja de Peña sobre  AMLO disminuyó entre quienes decidieron su voto en los últimos días (Reforma, 2 de julio de 2012).
Esto explicaría por qué los partidos pequeños obtuvieron una votación de más del 17% en los pasados comicios presidenciales. Una buena parte de quienes votan por los partidos pequeños deciden su voto en los últimos días. Y casi un tercio del voto de López Obrador provino del PT y MC (9.5 de los 32.5 puntos porcentuales que obtuvo provienen de estos partidos). Subestimar a los partidos chicos fue un problema que afectó a todas las mediciones preelectorales. Incluso mucha gente creía, al ver los resultados de las encuestas, que Movimiento Ciudadano, el PT, y, en algunos casos, el PVEM perderían el registro. Lo anterior claramente no ocurrió. 
A unos días de celebrada la elección, es difícil dar respuestas concluyentes a las diversas interrogantes sobre las encuestas preelectorales. Sin embargo, podemos rechazar que hubo una muestra sesgada a favor de Peña o que la población ocultó su voto. Lo anterior implicaría aseverar que los "peña-nietistas" tienen una mayor propensión a responder entrevistas o a participar en sondeos de opinión (los excelentes resultados en las encuestas de salida demuestran que esto es falso).
Estamos todavía en la fase inicial de explicar la discrepancia entre las encuestas preelectorales y los resultados oficiales. En la medida que contemos con más información, especialmente de las encuestas de salida, tendremos un panorama más claro de lo que debemos conservar y de lo que debemos corregir.

Descargar documento

Descargar reporte Metodológico de la última encuesta pre-electoral


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